TellAria

El Pintor de la Plaza

La detective que investiga el caso descubre que el pintor llevaba meses retratando el mismo rostro con distintos disfraces en distintos rincones de la ciudad.

Beginning

La mañana olía a azahar y a café cuando la inspectora Elena Vidal llegó a la Plaza de Santa Cruz. El sol todavía estaba bajo, y la luz dorada caía despacio sobre las paredes de color terracota. En cualquier otro día, aquel rincón de Sevilla habría parecido tranquilo, casi feliz. Pero esa mañana no lo era.

Un hombre estaba muerto junto a la fuente.

Elena se acercó con calma. Tenía cuarenta y dos años y muchos casos a la espalda, pero nunca se había acostumbrado a esa primera mirada. El hombre estaba sentado contra la pared, con la cabeza inclinada, como si solo durmiera. A su alrededor había cuadros. Muchos cuadros. Estaban apoyados en los muros, en el suelo, en un viejo caballete de madera. Todos eran pinturas de la ciudad: calles estrechas, balcones con flores, la torre de la Giralda al fondo.